Es de noche, y estas parada frente a la puerta y cae la lluvia…La lluvia que te moja, aquella que lava tus penas, tus dolores, esa lluvia que te purifica y te hace sentir renovada, no sientes el frío, ese frío que te cala los huesos…
Y piensas: tal vez este frío congele de una vez mi corazón y pueda cesar el llanto, tal vez el frío pueda recordarme que hubieron tiempos mejores, tiempos de calor, tiempos en que hasta lo no permisible te pareció perfecto, tiempos en los que permitiste todo en nombre de, tiempos de dolor callados, tiempos de maduración.
Hasta que por fin llego el tiempo de la reflexión, comprensión, y tiempos de cambios, cambios que una vez más traen dolor, tristeza y decepción… Y otra vez tiempos de llanto; pero también tiempos de esperanza, de cambios internos, tiempo de encuentros y desencuentros, descubrimientos internos que te muestra quien eres en realidad.
Y encuentras entonces EL AMOR, ese amor tuyo, ese amor propio, ese amor que te hará sentir segura y capaz de llevarte al mundo por delante…
Así, cada uno se descubre y se encuentra a sí misma en el camino y el momento adecuado, tal vez unas antes que otras; pero al fin nos encontraremos y seremos lo que Dios nos permita ser guiados de su mano para poder guiar a los demás.
Y piensas: tal vez este frío congele de una vez mi corazón y pueda cesar el llanto, tal vez el frío pueda recordarme que hubieron tiempos mejores, tiempos de calor, tiempos en que hasta lo no permisible te pareció perfecto, tiempos en los que permitiste todo en nombre de, tiempos de dolor callados, tiempos de maduración.
Hasta que por fin llego el tiempo de la reflexión, comprensión, y tiempos de cambios, cambios que una vez más traen dolor, tristeza y decepción… Y otra vez tiempos de llanto; pero también tiempos de esperanza, de cambios internos, tiempo de encuentros y desencuentros, descubrimientos internos que te muestra quien eres en realidad.
Y encuentras entonces EL AMOR, ese amor tuyo, ese amor propio, ese amor que te hará sentir segura y capaz de llevarte al mundo por delante…
Así, cada uno se descubre y se encuentra a sí misma en el camino y el momento adecuado, tal vez unas antes que otras; pero al fin nos encontraremos y seremos lo que Dios nos permita ser guiados de su mano para poder guiar a los demás.
Verónica
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